La influencia de los medios de comunicación en la familia de hoy

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Hay una interrelación continua entre familia, sociedad y viceversa.

Siendo más específico la familia cristiana aunque fundamentada en los principios cristianos y bíblicos, está todavía enraizada en una sociedad y una cultura determinada. También le afectan dos de los hechos que sobresalen en nuestra sociedad Latinoamericana y que inciden en la familia de hoy, la paternidad responsable o planificación familiar y la influencia de los medios de comunicación.

Los medios masivos de comunicación como: la radio, la televisión, los diarios, revistas, el cine, y la Internet son instrumentos cuyas funciones principales son informar, educar, animar y distraer. Como cristianos, resulta importante que conozcamos las formas subliminales en que los medios operan en las personas, influyendo en su manera de pensar y de actuar. También es fundamental que conozcamos como interpretar críticamente las ideologías dominantes y antivalores que nos ofrecen.

El escritor argentino Julio Mafud, en su libro hace un análisis sociológico y sintetiza el modelo de familia que promueve la televisión. Según Él, se trata de una familia reducida, con unos padres absorbido por sus trabajos fuera del hogar.

Lamentablemente la situación socioeconómica de nuestros países tercermundista obliga a los padres a tomar dos o tres empleos, lo que agrava la situación. El “dulce hogar” se ha tornado en la “carga del hogar”. Los hijos se tornan en “succionadores” de los medios que saturan sus mentes ofreciéndoles un amplio panorama de
opciones para pedir y nunca estar satisfechos. Perdido el control de los hijos, los padres ya no son los que orienta sus gustos, no dan pautas a sus vidas. Hasta la línea que divide lo permitido de lo prohibido se torna casi imperceptible.

Ya nadie puede dudar que la televisión sea hoy, el medio masivo de comunicación que mayor impacto tiene en la sociedad. Se ha dicho que “en nuestra era electrónica, podríamos cambiar el lenguaje popular “dime con quien anda y luego te diré quién eres” por “Dime cuántas horas por días pasa frente al televisor y te diré qué esperas de la vida y de tus semejantes”.

Vivimos en una “cultura de masas”, entendiendo por ello de la comunicación humana. Decimos teóricamente porque, aunque suene contradictorio, muchas veces lo menos que hay es comunicación.

Es importante que conozcamos ejemplos concretos de los antivalores que nos dan los medios de comunicación, en especial la televisión. Los televidentes no tendrán dificultad en ver enlatados nacionales y extranjeros, cómo indirectamente se aprueban ciertos pecados como relaciones premaritales, adulterio, fornicación, robos, asesinatos, y homosexualidad.

Los niños son los que generalmente pasan más tiempo frente al televisor.

Como sostiene un especialista en comunicaciones, el profesor Miguel A. Pérez Gaudio, la familia “le ha abierto a la televisión de par en par las puertas de su intimidad hasta el punto de que estos medios llegan a imponer sus horarios, modifican los hábitos, alimentan conversaciones y discusiones, y sobre todo afectan la psicología de los usuarios en los aspectos tanto afectivos e intelectuales como religiosos y morales” Se consideran que son televidentes livianos los que pasan menos de cuatro horas por días viendo televisión. Los pesados, son los que pasan más de cuatro horas por día.

La pregunta es: ¿Cuantas horas de televisión ven sus hijos?

El tema de la violencia. En una encuesta realizada en una escuela de la ciudad de Buenos Aires, se halló que había un comportamiento disímil entre dos grupos de niños. El grupo que había contemplados programas violentos dejaba a los más pequeños cuando se trenzaban en peleas. Los que no habían estado expuestos a ese tipo de programas “si” intervenían para separar a los que se estaban peleando. En este sentido, debemos estar al tanto de la escala de valores que nos ofrece los medios de comunicación, en especial la televisión.

Para finalizar, debemos recordar lo que nos dice el apóstol Pablo: Todas las cosa me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna (1 Corintios. 6: 12).

Podemos hacer uso de la televisión. Otra cosa, muy distinta, es que la televisión termine usándonos. Si logramos revestirnos de una mentalidad crítica, entonces podrá ser de cierta utilidad en términos de entretenimiento y aun cultural. De lo contrario, terminará siendo un instrumento de masificación de nuestras familias.

Por: Luis Eduardo Cantero

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